Sandalias con doble hebilla para mujer

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Cómo elegir tus sandalias bio con Dos hebillas

Llevamos vendiendo calzado de mujer desde 2005 y hay una pregunta que nos llega cada verano: si estas sandalias sujetan de verdad. La respuesta corta es sí. La larga es que depende de elegir bien el modelo y de ajustarlo mejor, y para eso está esta guía: para que aciertes a la primera y no tengas que andar con devoluciones.

Ajuste según el ancho del pie y el empeine

La gracia de este diseño está en que las dos tiras se regulan por separado, y eso resuelve combinaciones de pie que una tira única no puede. ¿Pie ancho por delante? Afloja la hebilla de los dedos y deja la del empeine como está. ¿Empeine alto? Justo al revés. ¿Pie estrecho? Cierra las dos un punto más de lo que te pida el cuerpo el primer día: la piel cede con el uso, y lo que hoy notas justo, en una semana estará en su punto.

Y un truco de zapatería que casi nadie cuenta: pruébatelas por la tarde. El pie se hincha con el calor y con las horas; unas sandalias que van perfectas a las nueve de la mañana pueden apretar a las siete. Si por la tarde te quedan bien, te quedarán bien siempre.

Planas, bio o con plataforma

Las planas son las más ligeras y las que menos ocupan en la maleta. Las bio llevan planta anatómica con base de corcho: los primeros días la notarás más dura de lo que esperas, y es normal, el corcho cede poco a poco hasta quedarse con la huella de tu pie; a cambio reparte el apoyo, y eso se agradece cuando pasas el día de pie o caminando. Las de plataforma suben unos centímetros sin la inestabilidad de un tacón, porque la base sigue siendo ancha y el sistema de tiras con hebillas ajustables es el mismo. Y si lo que buscas es lo contrario, una suela fina y flexible de pisada natural, echa un ojo a nuestras sandalias barefoot de mujer: es otro concepto y tiene sus incondicionales.

Piel, serraje y nobuck: qué material elegir

Los tres acabados son piel, pero no se comportan igual, y conviene saberlo antes de comprar, no después de la primera mancha:

Material Cómo se comporta Para quién es
Piel lisa La más agradecida: paño húmedo, crema incolora de vez en cuando, y mejora con el uso El día a día sin pensar
Serraje Tacto y caída preciosos, pero absorbe: cuidado con la crema solar y el autobronceador Looks casuales, con un punto de mimo
Nobuck El punto medio: acabado fino y flexible, algo más delicado que la piel lisa Uso urbano
Corcho (la planta) Ligero y anatómico; se amolda al pie pero no le gusta empaparse Caminar y pasar horas de pie

Cómo ajustar correctamente las dos hebillas

El orden importa. Primero la tira de los dedos: cerrada hasta tocar el pie, sin apretar; su trabajo es que el pie no se adelante. Después la del empeine, que es la que sujeta de verdad: firme al caminar y sin clavarse al flexionar. Es habitual acabar usando un agujero más cerrado que el del primer día, así que si la primera semana notas que bailan un poco, no es que hayas fallado la talla: es la piel amoldándose. Reajusta y sigue.

Y algo que preferimos decirte antes de que compres, no después: estas sandalias no son para la piscina ni para la orilla del mar. Ni a la piel ni al corcho les sienta bien el agua. Para eso están nuestras chanclas de mujer, que están pensadas exactamente para eso.

¿Y si después de leer todo esto resulta que lo tuyo no son las hebillas? No pasa nada. Tienes la colección completa de sandalias de mujer, las menorquinas de toda la vida y, para el resto del año, nuestros zapatos confort. Preferimos que aciertes a que compres dos veces.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se llaman las sandalias con dos hebillas?

No tienen un nombre oficial y por eso las verás de tres maneras: sandalias de doble hebilla, de dos hebillas o de dos tiras, según a quién preguntes. Si además llevan planta anatómica de corcho, entran en lo que se conoce como sandalias bio. Es la misma familia de calzado con distintos apellidos.

¿Cómo deben quedar unas sandalias de doble hebilla?

El pie apoyado entero en la planta: ni los dedos asoman por delante ni el talón cuelga por detrás. Las tiras, en contacto con el pie pero sin marcar. Si al descalzarte ves las líneas de las tiras dibujadas en la piel, afloja un agujero.

¿Qué talla elijo si estoy entre dos números?

En sandalia abierta, la mayor. El motivo es simple: una hebilla puede cerrar la holgura que sobre, pero ninguna sandalia puede crecer. Y un pie que rebasa la planta, además de verse, roza.

¿Las hebillas se pueden ajustar por separado?

Sí, y ahí está la gracia del diseño. Cada tira va a lo suyo: una fija la posición del pie y la otra la sujeción. Por eso este tipo de sandalia le funciona igual de bien a un pie ancho que a un empeine alto, que suelen ser los que peor lo pasan con las tiras únicas.

¿Qué diferencia hay entre una sandalia bio y una plana?

La suela. La plana es fina y uniforme; la bio lleva una planta con relieve anatómico, casi siempre de corcho, que recoge el arco y reparte el peso. En un paseo corto apenas se nota la diferencia; en un día entero de pie, sí.

¿Cómo limpio unas sandalias de piel o de serraje?

La piel lisa, con un paño apenas húmedo y de vez en cuando una crema incolora. El serraje y el nobuck, en seco con un cepillo suave, nunca empapados; y si cae crema solar, cuanto antes lo cepilles, mejor. Sécalas siempre lejos del sol directo y de radiadores, que resecan la piel y deforman el corcho.

¿Qué modelo ofrece más sujeción?

De más a menos: la pulsera al tobillo, que añade un tercer punto de agarre y es la que te recomendamos si el talón se te suele salir; después las dos hebillas sobre el empeine; y por último las de dedo, las más fresquitas y rápidas de poner, pero las que menos sujetan.